sábado, 28 de enero de 2012

Hasta hace una semana no pensaba en él. Creí que ya iba a pasar a ser un recuerdo en mi cabeza, creí que cuando lo volviera a ver ya no me iba a comportar como una idiota. Pero creo que me equivoqué.
Desde que lo conocí, cambié cada centimetro de mi personalidad. Me adapté a un poco más a su estilo de música, cambié mi ropa, cambié mi actitud. Aunque muy dentro de mí, sabía que iba a ser en vano.
Hasta ahora, ningún muchacho había logrado sonrojarme, ni hacer que me temblaran la voz y las piernas. Pero detrás de todo eso, la situación es muy triste porque nadie logra sacarlo de mi mente y cuando lo veo con otras chicas, sólo quiero morir. Él rompe lentamente mi corazón, sigo sintiendo dolor cuando pienso en él y cuando quiero odiarlo, lo deseo más.  A veces, siento que soy invisible para él, que soy solamente otra chica de la secundaria, pero cuando me habla me hace pensar otras cosas.
Lo que más odio de todo esto es que cuando él se vaya el próximo año, yo voy a olvidarme de él. Todo el dolor que estoy sintiendo ahora, desde hace un año, lo voy a olvidar en dos días.