He estado entre el ruido un millón de veces, y he visto como el aire se vuelve tenso convirtiéndose en algo pesado, en algo que no podes aguantar.
Llevo el ruido en mi cabeza desde hace algunos años, y aunque las voces de los que me quieren rompen ese sonido durante un tiempo, existen cosas que lo hace crecer, volviéndose un dolor de cabeza, una canción amarga. Incluso los que me quieren lo han hecho crecer, haciéndome sentir intimidada, o tal vez una imbécil por no haber hecho oídos sordos.
Hay gritos del exterior que penetran en ese ruido, solo para hacer crecer la angustia. Aquellas peleas que llegue escuchar, y aquellas que las paredes me han contado, deberían haber creado en mi una armadura, algo que fuera imposible de penetrar y llegar a mi cabeza, o que fuera invisible a mis sentidos. Pero no lo hicieron. Siguen teniendo el mismo efecto en mi... siguen doliéndome.
Simplemente soy otra estúpida, la que llora por cosas que no son ciertas, por cosas que de las que no tengo nada que ver... o tal vez si, indirectamente. No lo sé. Es como si en ese momento, para ellos no existiera. Como si a mi, o a cualquiera, no le dolieran escuchar decirle una hermana a la otra: "Me jodiste la vida".
Y ahí es donde mis oídos se arrepienten de tener la capacidad de escuchar y en donde mi alma se arrepiente de no haber salido de la escena a tiempo.
El ruido no es mas que otro mal.